domingo, 23 de diciembre de 2007

O no

No nos quedará nada, y será entonces cuando debamos sonreír y fingir que todo sigue como antes, que las cosas no han cambiado. En absoluto. No voy a ser yo quien te asegure que si lloras todo volverá a ser como antes, no voy a ser yo quien te asegure que si ríes todo volverá a ser como antes. Pero llora con un llanto tranquilo, sin desbordarte, que el corazón te marque las pulsaciones de todos los días, más una. Pero ríe como si la vida te fuese en ello, superpon tu risa al canto del temblor de tus manos, igual que siempre. Si no entra en tus planes morirte de pena, puedes comprarte un paraguas, o unas botas de agua. Pero, por favor, no creas que dará resultado. ¿Quién? Dime, ¿quién va a romperme las ilusiones ahora que estás tú? Me da miedo no fracasar.
Y no voy a callarme, porque me faltan dos infartos para que se me termine el bonobús.
Y no voy a bajarme, porque me sobran las ganas de verte, sin saber qué hacer.
Y no voy a dejarte, pero no sé porqué. Sigo sin saber porqué. O no.

*

6 comentarios:

Paz dijo...

la consonante número trece...

de este lado

Gioconda dijo...

Esto fue precioso...
realmente precioso es un gusto pasar por tu blog y por tu fotolog jejejje :P te agrege a las f/f, algun dia queno tengas todos los comentarios te dejare un post...

^_^por ahora, me quedo con esa frase del temblor de manos...
saludos! te seguire leyendo...:)





http://g-mistristezas.blogspot.com

Luis dijo...

Ojalá supieras el placer de escribirte sin mirar al reloj, viendo peligrar tu comentario; y sin un tope de caracteres.

Supongo que cada uno tiene reservada una letra del abecedario y ante eso no se puede hacer nada. Aunque el no hacer nada para salvarse implique hacer algo. Yo llevo perdido bastante tiempo, ¿sabes? Es un secreto a voces que seguramente morirá siendo secreto. Una de esas tonterías - o no - que fracasan porque quizás tienen que hacerlo. Porque a veces no tiene que haber un porqué.

La quinta letra del abecedario me consume, créetelo. Y me da miedo no fracasar porque este cuento sí tiene final. No el típico final, obviamente, ese siempre ha sido mentira. El final de para nunca, el nunca existió, también existe. Y ella se rie mientras yo intento ganar fracasando, porque de lo contrario estaría todavía más perdido.

Lamento ser otro cobarde más que se esconde entre metáforas.

contar ovejas dijo...

o sí.

Anónimo dijo...

Y no voy a callarme, porque me faltan dos infartos para que se me termine el bonobús.

" y si siempre estas pendiente de mis susurros.. donde estas?"

maleja!

http://ventanillaspintadas.blogspot.com

cordelia dijo...

vamos a mirarnos las dos de reojo, entonces
feliz navidad, ene